sábado, 20 de agosto de 2016

Disfrutando del jardín

El fuerte viento, ya anunciado pero no menos excitante, que golpea la casa y los árboles frutales del jardín, me ha despertado.
También Olivia abrió un ojo y al ver que me levantaba me siguió hasta la cocina y se refugió en su alfombra de corazón que viaja siempre con nosotros. 
Nos miramos.
Las dos de la madrugada no son horas de salir y con la que está cayendo menos. Se hizo un ovillo y allí mismo se quedó dormida. Está muy relajada y feliz, y cualquier sitio le vale.
No merece la pena dormir, ya habrá tiempo. No me quiero perder nada, y me tomo una copa de té helado que hice por la tarde. 
Me quedo entusiasmada mirando el jardín.
No estaría mal estudiar climatología, si es que eso existe, supongo que tendría que ser una rama de la física con connotaciones  con otras materias como la química, la biología y hasta la estadística. Se lo preguntaré al físico.
Ahora deben de ser las cinco de la tarde y todo es perfecto.
Se oyen las gaviotas en el puerto y pájaros pequeñitos nos alegran este pequeño recinto que es mi jardín por unos días. Rincones con sombra para colocar un sofá y leer mientras que el sol calienta otros rincones dándote a escoger.
Hasta he recordado a la abuela Trini cuando extendí mi nórdico a clarear sobre la hierba impregnándose de sol y marina.
Olivia dando saltos intentando ser más lista y más rápida que una mosca cojonera. Aunque la ha acorralado, sintiéndolo mucho doy como ganadora a la mosca.
Campanas a lo lejos.
Mi amiga Josefa acaba de traerme repollo de su huerta para hacer el caldo. Caldo a 25 grados? Sí. En  todo momento una tacita de caldo te deja nuevo y en este caso, hasta puede que sudando.
Olivia está excavando un agujero en el suelo debajo del manzano para enfriarse. Lista que es la niña.
Yo me voy a la nevera a por otro vaso de té helado con limón; que por cierto no son limones venezolanos del Gadis a 3.15€ el kilo, sino son limones del huerto de la señora Hortensia, amiga de Josefa.
Josefa que con setenta años se desvive conmigo cuando llego al pueblo, poniendo a mi disposición todo lo que ella conoce.
Me voy. Toca campeonato de pesca de calamar.





viernes, 12 de agosto de 2016

Pura conexión

No hay que darle más vueltas, es algo intuitivo. En unos minutos e incluso segundos salta la chispa y se establece la conexión, o no.
Con Mónica de < El café del Mónica> en Santiago, fue algo natural y espontáneo. Tanto Olivia como a mí nos gustó al instante. Discreta, atenta, correcta, respondiendo a nuestras dudas, contestando a preguntas sobre la ciudad. En todo momento nos hacía sentir bien y a esa sensación ayudaba muy mucho la música que ponía cada día, el estupendo café de Candelas que hacía, su bizcocho mañanero y sus tostas de pan con tomate y jamón a las que yo recurría cuando no me apetecía nada cocinar.
Y no os lo perdáis, su café era un lugar dogfriendly. Olivia estaba en la gloria, con decir que muchas veces entraba de lo que tiraba ella para que no pasará de largo. Algo en lo que no tenía que insistir mucho porque me atraía mucho su mesita al fondo con sus dos butacas ofreciendo el entorno ideal. Buena música. Buen café. Buena compañía. Qué más se puede pedir?
Gracias Mónica!

domingo, 24 de julio de 2016

Solamente estaba ahí

Se ha ido a un congreso y estoy de invitada en su casa y estoy emocionada.
Emocionada porque se ha desvivido por indicarme cómo iba la lavadora, el calentador, la cerradura de la puerta; todo para que no me preocupara por nada y solo disfrutara de esta ciudad que me apasiona y en la que por unos días voy a ser una santiaguesa más como cuando estudiaba aquí,  y esto se lo debo a él.
Emocionada porque ayer cuando llegué me enseñó la tesis recién imprimida, y se me saltaron las lágrimas cuando leo los agradecimientos. < Jamás habría llegado a ser doctor si no fuese por mí madre, porque ella me enseñó a leer y a sumar. A partir de ahí ya es fácil> . Sentía el corazón golpeando en la garganta y no podía respirar. Muy emocionada y sin palabras.
Sé lo que ha trabajado, lo que le gusta aprender-ahora surf-, lo independiente que es y a la vez lo cercano, lo tierno y educado que es -lo achaca a su lado femenino-, lo que le gusta andar en su bici de segunda mano por las callejuelas de su ciudad. Lo admiro profundamente.
Y tendría que saber que en este momento me estoy tomando un earl grey  en su cama mientras me envuelven las estrellas.

Tuve que rehacer la entrada y perdí los comentarios porque la borré sin darme cuenta. Disculpadme.

sábado, 2 de julio de 2016

De Max y Olivia para Diana, su veterinaria

Querida Diana
Somos Olivia y Max, dos de los muchos perretes que tú cuidas con mimos, miradas dulces y voz suave. 
Nos hemos enterado que estás malita y estamos tristes. Nos gustaría acariciarte con nuestra trufa húmeda y darte besitos en las orejas. Demostrarte que te queremos, que nos caes bien, que siempre tendrás nuestro cariño perruno. Anímate y no te rindas!
Fíjate en nosotros. Estábamos tirados en la calle, maltratados - tú lo estás por tu enfermedad- y ahora sonreímos todo el rato, no con la boca, ya sabes, pero sí con nuestros ojos y nuestro corazón.
Besitos en las orejas de Max y Olivia.
P.D Las vacunas parece que duelen más cuando tú no estás.

Esta carta se la escribimos a nuestra querida Diana hace un año. Se la leyeron por teléfono porque estaba lejos recibiendo quimio y luchando con todas sus fuerzas. Ese invasor que se la llevó también nos ha robado un poco de nuestro corazón porque la queríamos mucho, personas y perretes.

viernes, 10 de junio de 2016

Matías 94 años

En el nuevo hospital, todo novedades. Se siente perdido, y quién no?
Acaba de sentar a su compañera Malena en una silla de la cafetería, en un hueco al lado de los ventanales para que se distraiga mientras él coge el desayuno. Porque esa es otra. En el viejo hospital estaba aquella señora entrada en carnes y en años que te venía a la mesa para preguntarte qué es lo que querías. Por aquí ya no hay nada de eso. 
Coloca el bolso de su mujer a su lado y coge el monedero en la mano. Se ajusta las gafas y estudia la situación y allá se va. Observar, todo se basa en observar, como explicaba él el método científico en sus años de profesor.  Una banda negra separa del resto una fila que con sus bandejas la gente se coloca en ella para ir cogiendo lo que quiere de un mostrador inmenso. Allá va con manos temblorosas. La bandeja está en su poder y ahora será cuestión de ir cogiendo, no? Casi no ve la pila de croissants, atestado como está el mostrador de comida y más comida, que hasta da agobio. Pues no, no comeremos hoy el bollito  francés, miña ruliña! Veo unos mini bocadillos que tienen muy buena pinta. Voy a sorprenderla. Dos cafés con leche y a pagar. Pues hombre no fue tan difícil. La próxima vez hasta pediré unos bollitos  de pan para hacer unas tostadas, que se lo he visto hacer a unas enfermeras que estaban en la cola.
Arrastra su bandeja por los carriles y lanza una mirada a su compañera que está ensimismada, en su mundo, mirando a unas mujeres embarazadas que charlan en la entrada. Llega a la mesa cargado y todo ufano con el desayuno. Pues no estuvo nada mal.
Hay que coger fuerzas porque aún nos toca subir ese incordio de escaleras mecánicas para ir al cardiólogo. Acaso se les van a resistir?

miércoles, 18 de mayo de 2016

Clara 47 años

Sentada en un solitario banco.
Pero no en un banco del parque cerca de su casa, ni en el que está enfrente de Mercadona, ni remotamente en uno del paseo marítimo contemplando el mar y las gaviotas, no, está en un mirador camino del faro y allí, al borde de la carretera, este espacio la invitó a parase cuando su idea original era llegar hacia la costa, unos kilómetros más adelante. No sabe cómo fue pero siente que es un buen lugar para leer la carta.
El banco está al abrigo de unos matorrales y un camino rural pasa por detrás paralelo a la carretera. En la hierba crecen las amapolas y los pájaros trinan en los árboles cercanos. No son los páramos de Escocia, pero es un lugar tranquilo y recogido.
Se sienta poniendo la espalda recta pegada al respaldo, el bolso descansa a su lado y es el momento. Tampoco es cuestión de demorarlo más.
Respira profundamente.
Le distraen unos ruidos por su lado izquierdo y se sobresalta, sin razón después de ver el motivo. Ese ser minúsculo no es ninguna amenaza. Un caniche gris con el pelo sucio y muy largo se asoma y se queda tan sorprendido como ella. Ninguno dice nada y solo se miran.
Clara sonríe y busca en su bolso algo para darle, una galleta que le han dado con el café de media mañana servirá. No tuvo que hacer el gesto dos veces. Acuciado por el hambre y porque no la veía como algo peligroso, además estaba sentada, el perro se acercó para adueñarse de la golosina.
Cuando se la acabó se quedaron mirando uno al otro. Clara preguntándose si tendría dueño y el perro dándole una oportunidad a otra galleta. Se notaba que los dos estimaban la compañía del otro.
Asomaba la carta por el bolso abierto reclamando su atención, apremiándola.
Era el resultado del primer control después del cáncer que había sufrido, y pidió al equipo que la llevaba que se lo enviaran por correo; no se veía con fuerzas para pisar el hospital.
Su intención era alejarse de todo e ir a leerla al faro, al abrigo de las grandes piedras de la explanada y con el mar de fondo, pero no, allí estaba, en un recodo de la carretera y con el perro observándola.
Rasgó el sobre y lentamente desdobló el folio.
Sentía que se le nublaba la vista, pero un NO se hizo visible como un faro en las tinieblas.
No sabía qué hacer con las manos. No sabía dónde posar la mirada. Le dolía la mandíbula, antes por la tensión, ahora porque no dejaba de sonreír. 
Y él mirándola, esperando.
Tal vez se han unido sus caminos, por qué no?


sábado, 7 de mayo de 2016

Juana 84 años

Por fin me he librado de él y me estoy tranquilamente tomando un café.
Ni malditas las ganas, con perdón, que tenía de aprender a manejar un cajero, y en un sábado con más de diez personas esperando en la cola, para más inri. Pues erre que erre, ayer me llamó mi hijo, que desde que se jubiló está de lo más inquieto, para quedar conmigo y explicarme cómo iba la tarjeta que se empeñó en pedirme. Lo dicho, ni me va ni me viene, pero no me oyó.
Pues allí estábamos, yo callada y él vuelta a repetírmelo todo. No sé para que se molestaba, no le estaba prestando atención, total pienso usar la ventanilla como siempre. No tengo ni la más mínima curiosidad por ese artefacto.
Si hasta creo que me soltó un <pero que burra eres>. Espero que fuera en plan cariñoso, porque tendría que recordarle la infinita paciencia que tuve con él cuando era pequeño.
Me siento triste y sola. Sola sin mi Antonio y sin la lejana juventud que nos da valentía para aprenderlo todo.
Pasa una caravana de coches tocando el claxon reivindicando pagos y mejores salarios, ondea la bandera gallega con la estrella roja, me ha emocionado. Qué día llevo!
Voy a hacer la compra y a seguir con mi vida. Creo que vamos a tener un día soleado.

lunes, 25 de abril de 2016

La atracción por la hierba recién cortada

No sé qué tiene que a todos, o a casi todos nos gusta el olor de la hierba recién cortada.
A eso se estaban dedicando los jardineros en el parque cerca de casa y el aroma inundó el barrio. 
Olivia recién salida de la peluquería no estaba de acuerdo con su nuevo look y se rebozó en la hierba. De eso no puedo tener fotos porque me entretuve en reírme a carcajadas cuando la veo mirarme muy fijamente cómo diciéndome que no entendía cómo es que yo no lo hacía, con lo bien que sentaba.
Todo un show.

domingo, 24 de abril de 2016

No merece la pena

Cuánto nos cuesta mantener la calma porque motivos para crisparnos los hay a montones.
Feliz semana para todos, seamos un poco egoístas y disfrutemos de nuestros mejores momentos de felicidad dando con la puerta en las narices a todo lo demás.
Un abrazo muy sincero

sábado, 23 de abril de 2016

Fútbol, religión y novela romántica; opio del pueblo?


Un trío perfecto para una época de crisis, en algo nos tienen que mantener entretenidos.
 Compra de decisiones, corrupción en los políticos en quienes hemos confiado, apoyo multimillonario a los bancos, permisividad en los despidos, ausencia de moralidad, no, todo esto no debe ser objeto de debate y controversia, no debe cuestionarse, es fruto de la crisis. Bendita palabra que lo justifica todo.
Vosotros pensad en los nuevos fichajes, pero no en lo que los clubs deben a Hacienda, sobretodo no lo recuerdes cuando te toca a pagar en la declaración.
 Vosotros pensad  en los milagros de los papas, pero no en lo lustrosos que se veían los cardenales en el cónclave, todos ellos vestidos de seda y con anillazos, mientras salen maletines  del Vaticano rumbo a Suíza y abusan de menores porque tienen necesidades.
 Vosotros pensad en los héroes románticos, perfectos, atractivos, sin preocupaciones y cuando las tienen se solucionan en dos páginas. Hacedlo mientras veis a vuestros hijos abatidos por la falta de oportunidades para poder vivir una vida propia, a vuestra pareja, con la que hacéis piña o, en ocasiones, de la que no podéis huír porque no tenéis trabajo, ni estudios y ni siquiera a donde ir o de donde sacar el dinero para el divorcio.
Lo tenéis claro? Nada de informaros, nada de levantar la voz. Ceñiros a ver los partidos de fútbol, que las mujeres lean sus novelas ( que por cierto generan miles de millones en beneficios) y tranquilos, que la Santa Madre Iglesia os  cubre  con su manto protector.

Hala, que me voy a tomar un helado.

Hasta mañana.

Es una entrada ya antigua, pero sigue siendo actual, diría yo, está rabiosamente de actualidad.